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Costa Rica y «Eishel»

Febrero de 2020. Costa Rica.

Durante mi estadía en Costa Rica viví una hermosa experiencia, donde una vez más mi profesión y mi vida personal se mezclan sin permiso para recordarme el enorme amor que tengo por el agua.

Serían alrededor de las 17 hs. Llegué de pasar todo el día en el Parque Nacional y me fui directo a la pileta. La tarde pronto iba a empezar a caer, ya que a las 18 hs comienza a oscurecer. Me metí al agua – estaba más que divina – y 30 minutos después llegó una pareja con una niña. En ese momento no sabía que ella se convertiría en uno de mis mejores y más importantes recuerdos de mi vida, menos aún que marcarían un antes y un después en considerar que mi trabajo se volviese nómada.

De pronto veo que la niña se coloca un chaleco naranja inflable y se mete a la pileta. No pude resistirme a observarla. Saltaba, entrada, salía e iba de una punta a la otra en un intento de nado perrito. Intenté seguir enfocada en el hermoso paisaje que me rodeaba, disfrutando de la naturaleza y de mí misma, pero me ganó la vocación, y decidí acercarme a ella. La saludé, le dije mi nombre y le pregunté el de ella. Me respondió que tenía 8 años y que se llamaba “Eishel”. Primero dirigí la conversación hacia otro lado y pude saber que era de Costa Rica, que tenía un perro, un gato y que la ciudad en donde vive se llama Cartago.

Luego fui a donde quería llegar, me contó que usaba el chaleco porque tenía miedo a hundirse. En ese momento me dije “no puede ser que use esa cosa horrenda” y le comenté que me dedico a enseñar a nadar a la gente.
– “¿en serio?”, respondió.
– Así es. Le dije
Me miró con cara de entre asombro y leve desconfianza. Fue ahí que desplegué toda mi magia verbal para que sepa que si quería podía ayudarla a que nade sola sin hundirse y disfrutar del agua sin ese plástico naranja que se interponía entre su cuerpo y el agua en una especie de recelo barato. Obviamente que no fueron esas las palabras que usé, aclaro por las dudas. Le expliqué que los pulmones son como dos bolsas de aire, que sumado a otros factores biológicos, nos mantienen a flote, que el cuerpo es menos denso que el agua y que todos podemos flotar, que incluso es más fácil flotar que hundirse. Luego de toda la teoría me atreví a preguntarle si se animaba a que le enseñe. Me dijo que sí, no iba a parar hasta convencerla, los que me conocen saben que es verdad, jaja. Antes que nada le dije que fuese a pedirle permiso a sus padres. Estos ya venían escuchando toda la conversación y dieron aprobación con desconfianza de éxito.

Eishel volvió a la pile y le pregunté si podía quitarle el chaleco. Me miró poco convencida y le prometí que no la soltaría, así fue que accedió. A partir de ahí pusimos en práctica unos ejercicios claves que me gusta usar, se basan en la quietud y sensaciones de sostén del cuerpo por parte del agua, principios de acción y reacción, inexistencia de gravedad dentro del agua y como de pronto interviene cuando una parte del cuerpo sale del agua. Si dijera cuanto tiempo nos llevó que cruce de lado a lado mentiría, porque cuando estoy en el agua realmente pierdo la noción del tiempo y me abstraigo completamente de lo que pasa a mi alrededor, pero fue cuestión de un rato.

Poco después los padres la aplaudían y me agradecían felices, me comentaron que antes de ese día no habían podido lograr que se quitara el chaleco. Yo disimulé mi emoción mojándome la cabeza y procedí a tomar distancia. Desde el extremo de la pileta, apoyada en la pared veía a Eishel saltar desde el borde una y otra vez, feliz y libre como el viento. Cuando caí en la cuenta comenzaba a caer la noche, las luces de colores de todo el jardín se habían encendido y las de la pileta también. Un variado arco iris nos envolvía agregándole magia a tan hermoso momento. Miré a mi alrededor y supe que estaba donde tenia que estar, me di cuenta de que no me faltaba nada y de que indudablemente enseñar a nadar es una de mis mayores pasiones.

Planificación: requisito indispensable para el éxito

Llevar una planificación es fundamental. Dejar nuestra preparación en manos de un Entrenador que esté capacitado y actualizado constantemente es de suma importancia para que los resultados sean los que realmente deseamos alcanzar. Existirá un plan estratégico ya sean objetivos a corto, mediano o largo plazo. De esta forma cada paso que se de en relación al atleta, será estudiado y analizado detenida y cuidadosamente.

Una vez establecidos nuestros objetivos y metas principales comenzaremos a trabajar hacía atrás dividiendo el año en diferentes macrociclos (agrupación de una cantidad de meses), donde iremos volcando todas las capacidades que serán necesarias explotar en relación a las características de la disciplina en cuestión.

Este plan no sólo nos permitirá establecer cuál es el siguiente paso necesario en la preparación, sino que también nos permitirá acceder a un análisis de la evolución que nuestro atleta ha tenido desde el primer día. Esto será una fuente importante de información para nosotros mismos y para nuestro nadador, ya que podrá ver en forma cuantitativa el avance que logra mes a mes y año a año.

Plantear y ejecutar una planificación de forma responsable nos permite volver sobre nuestros pasos y analizar todo lo que hacemos. Podremos obtener datos concretos sobre el éxito y progreso o de igual forma poder estudiar la posibilidad de realizar alguna modificación sobre alguno de los parámetros que no esté respondiendo como esperábamos. Pudiendo así generar los cambios necesarios para avanzar y alcanzar nuestros objetivos de la mejor manera posible.

Un plan estratégico es imprescindible para todo tipo de atleta, ya sea de alto rendimiento o amateur. Muchas veces se cree que sólo aquellos atletas que sean de elite serán los que reciban toda la atención y merezcan un seguimiento, pues, este pensamiento es equivoco. Una planificación debe ponerse en juego tanto en atletas veloces y experimentados, como también en aquellos que tienen menor experiencia o que recién se inician en la actividad. De esta forma generaremos registros durante todo el proceso y podremos ver cuan eficiente fuimos en el pasado, cuanto lo somos actualmente y cuanto mejor podremos ser en el futuro.

Debemos saber que una planificación no es inamovible. Esta debe ser actualizada y adaptada constantemente teniendo en cuenta diferentes factores como feriados, vacaciones, períodos de descanso, alimentación y otras actividades diarias que lleve adelante esa persona. Plantear un proyecto sin tener en cuenta la totalidad de los parámetros sería poco real y hasta un poco imposible de poder respetar en el futuro.

Es esencial, a la hora de pactar las bases del entrenamiento, ser realistas en cuanto a la cantidad de tiempo que le podremos dedicar, de lo contrario podría ser frustrante el hecho de no poder cumplir con las rutinas en tiempo y forma. Si esto sucediera podría verse afectada la motivación del atleta y de igual forma su continuidad en la actividad.

Como entrenadores debemos estar al pendiente de la persona que estamos preparando y ser capaces de hacerle sentir que puede confiar en nosotros, que está siendo acompañado en cada paso y que puede acudir a nosotros ante cualquier situación o malestar. Es importante llevar un seguimiento de nuestro nadador para poder observar las reacciones que está teniendo a los diferentes trabajos, tanto física como emocionalmente.

Muchas veces puede ocurrir que nuestra planificación vaya bárbara y que estemos obteniendo un progreso esperado en nuestro atleta, pero muchas veces puede suceder que se genere un progreso más exponencial o por el contrario que esté respondiendo más lentamente a los estímulos; en ambos casos será necesario un ajuste en los parámetros de forma que se adecuen correctamente a las capacidades de nuestro nadador.

Otras veces sucede que no están respondiendo físicamente de la manera esperada, esto puede deberse a factores puramente fisiológicos o pueden ser respuestas a un desequilibrio emocional causado por algún aspecto de la vida personal de esa persona. Ante esta situación es importante poder establecer una conversación con el otro y ver de que manera podemos ayudarlo. Si esto no fuera posible será necesario acudir a otro tipo de profesionales, actividades o terapias para poder restablecer el equilibrio psíquico en nuestro atleta y que esto le permita posteriormente volver a enfocarse en el entrenamiento físico. Para todos resulta algo diferente, puede ser psicología, psicología deportiva, yoga, meditación o cualquier tipo de entorno que facilite la resolución de eso que lo está incomodando o distrayendo. A veces puede que un simple descanso de unos días sea suficiente para retomar con las sesiones positivamente.

Todo esto será posible acudiendo a una persona que esté a la altura de la situación y tenga la experiencia y la actitud adecuada para cada uno de nosotros. Recuerden que no existe una receta mágica, ni una única forma. Simplemente cada uno de nosotros necesitamos y conectamos de forma diferente. Lo importante es encontrar a alguien que nos haga sentir cómodos, seguros y que nos pueda acompañar de la mejor manera posible.

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Juliana Aguiar. Swimming Coach