¡¡Tú puedes vencerlo!!
El miedo al agua es una de mis especialidades, pero lamentablemente es una realidad que paraliza a muchísimas personas. Poder intervenir y mostrarles todo aquello que existe del otro lado del miedo es uno de mis trabajos favoritos.

Detrás de esta gran problemática se esconden muchos factores que entran en juego y que es importante tener en cuenta.
Antes de continuar, quiero recalcar que no importa la edad que tengas, todos podemos aprender a nadar y a manejarnos dentro del agua. Aún si tenes alguna limitación física o intelectual. Sin importar que tan joven o que tan grande seas.
Frecuentemente muchas personas llegan a mí, queriendo vencer sus miedos al agua. Tomar la iniciativa de por si, ya es muchísimo – aunque no lo parezca – se requiere de mucho valor para finalmente tomar el control y querer trabajar en pos de un cambio radical.
No tener un dominio del medio acuático puede ser frustrante y vergonzoso para muchos, pero aunque esto es súper entendible, tienen que saber que no serán los primeros ni los últimos en enfrentarse al agua por primera vez.
Por qué comenzar a superarlo

Cuántas veces vemos como las personas no logran disfrutar del agua, ya sea estando en su propio hogar, de vacaciones o en un cumpleaños con pileta. Aprender a nadar va más allá de hacer deporte, es un recurso básico e indispensable de seguridad y prevención de accidentes acuáticos. No sólo para aquel que sufre el miedo sino también para su entorno. Muchísimas veces llegan tutores que traen a sus menores para aprender a nadar y luego de una serie de preguntas descubrimos que ellos mismos no saben manejarse en el agua, entonces inmediatamente deben saber que todo el grupo familiar debe aprender a nadar, de lo contrarío el riesgo seguirá estando presente.
En caso de que ocurriera una desgracia, el impulso de saltar al agua en rescate de aquel que nos necesita será inevitable. Pero si quien va al rescate no sabe nadar no sólo habrá una víctima, sino que serán dos. Cuando alguien está asustado y desesperado por no hundirse, su reflejo será agarrarse de donde pueda para mantenerse a flote, pero si justamente ese sostén fuese una persona inexperta estaríamos en un doble problema. Esto es instintivo, no importará el vínculo que exista entre ambos.
He tenido la oportunidad de ayudar a muchísimas personas a poder comenzar a disfrutar del agua, desde niños pequeños desplazarse por todos lados y adultos de hasta 70 años o más. Ver su progreso es simplemente emocionante, que se entreguen totalmente a mí y que puedan ver el agua como un medio de placer es más de lo que puedo expresar
Juliana Aguiar, Entrenadora
Origen del miedo
El origen del miedo puede deberse a diferentes motivos: directos o indirectos. Son directos cuando el sujeto ha vivido una experiencia traumática que no ha podido superar. Por ejemplo, haberse caído a una pileta sin cercar y no haber podido salir, haber sido empujado sin previo aviso, haber permanecido mucho tiempo debajo del agua, o por no haber podido volver a la orilla estando en el río o en el mar. Puede ser a raíz de haber tragado agua en grandes cantidades, haber caído con ropa y sentir que se hunde, haber sido sumergido por otra persona o también por haber haber caído en manos de algún profesor que haya llevado a cabo una enseñanza forzosa y nada placentera, entre otras. Por otro lado están los motivos indirectos, estos tienen lugar cuando el sujeto experimenta la sugestión a partir de otra persona. Por ejemplo cuando alguien por desconocimiento o por una mala experiencia propia, transmite que el agua es un lugar peligroso y que sin elemento de flotación está prohibido el ingreso a la pileta.
Otro de los motivos que es muy común y que es importante transmitir para comenzar a erradicar, es el mensaje que se envía durante el baño a los bebés o niños pequeños. Desde el simple acto de enjuagarlos con la cabeza muy atrás evitando que el agua haga contacto con el rostro ya estamos predisponiendo mal al niño en su relación con el medio acuático. Dejemos que caiga agua sobre el rostro, y que el baño sea un momento especial y placentero, donde el niño tenga espacio para jugar con el agua luego del baño o durante el mismo.
Cómo abordar el proceso de superación
No es igual trabajar con niños que con adultos. Mientras que con los niños lo hacemos a través del juego, con adultos prima la palabra. Pero hay una cosa que debe estar presente en ambos casos: el respeto. Respetar al otro es la base de todo, escucharlo y transmitirle seguridad y conocimiento es esencial para que esa persona crea en nosotros y esté seguro de que estamos capacitados para ayudarlo. A través del respeto podremos comenzar a establecer una comunicación y poco a poco ir ganándonos su confianza. Sin un vínculo de confianza será muy difícil que el otro se abra y se relaje en nuestra compañía. De esta forma trabajaremos lentamente y sin apuro, respetando los tiempos de la otra persona, pues cada persona tiene sus propios tiempos y no hay nada que esté mal – esto aplica a cualquier aspecto de la vida – por lo que iremos trabajando de acuerdo a como se sienta seguro y sin obligarlo a hacer nada que no quiera. Es el otro quien establece el ritmo de cada encuentro. Es importante también, comunicarle al sujeto y/o a la familia como vamos a trabajar y transmitirles los fundamentos en cada paso. Como funciona el ejercicio y las bases de como funciona el cuerpo en el agua
Desgraciadamente me ha tocado ver como muchas personas caen con todos sus temores en las manos equivocadas. Personalmente me gusta trabajar desde sensaciones y principios físicos que dejan ver desde el primer día como funciona el cuerpo en el agua y como esta es un medio de sostén a partir de un cuerpo relajado. Lejos de implementar el uso de materiales de flotación desde el primer momento. De lo contrario estaremos dando el mensaje de que sin esos artefactos el cuerpo se hunde, y NO ES ASÍ.
Todos conocemos a alguien que aún no logra disfrutar del agua, ayudémoslo a dar el primer paso para que pueda disfrutar de ella sin limitaciones
Si tenés cualquier duda o consulta no dudes en escribirme. Será un placer poder ayudarte a dar tus primero pasos.
Juliana Aguiar, Coach